sábado, octubre 31, 2009

Nueva historia del país contada a sus niños


Siguiendo los lineamientos de la última reforma educativa

Una historia sin fechas ni nombres

ni recuerdos o con recuerdos modificables

ni héroes o con próceres intercambiables

En realidad, gracias al anonimato, basta un protagonista I para cumplir la independencia, y uno R para la revolución, dentro de un panorama siempre P, de países y plastilina.

El nuevo programa planea resolver la diferencia de resultados tan a perjuicio de nuestros alumnos en los concursos internacionales. “Estamos, y lo asumimos, en el penúltimo lugar” sic. Los cambios fueron adoptados a iniciativa de la ministra de educación, un pasado jueves de aparentemente este año, y aprobados a la unanimidad por ambas cámaras, cuyos miembros todavía resienten aunque no recuerdan los reglazos de sus tiempos escolares, cuando fueron culpables de olvidar las fechas y nombres ¿hoy? políticamente expurgados.

Obra editada a cuenta de autor por el ciudadano de un país sin nombre: Boris Piedra.


-Extracto-

Los (primeros) pobladores del continente llegaron por el norte, y fueron descendiendo hasta alcanzar el extremo del cono sur, estableciéndose en indiferentes lugares. Se entiende sin embargo que hubo como mínimo 2 centros de civilización cada uno con su historia, y como máximo el número de los pelos de un gato o granos de arena, mu-chos.

La existencia de 2 es fundamental. El binomio: A migos versus posibles E nemigos, la impone.

Los amigos somos, excúsese la obviedad, nosotros; y los enemigos en potencia, cualquiera en desacuerdo con esta historia.


A esa oposición jamás la contradicen los hechos. Ni siquiera las pruebas de la imposibilidad cronológica. La nunca coincidencia de los enemigos en el tiempo no demuestra en efecto nada.

Aquello sería si hubiera:

---------un antes diferente() del después

pero según todos lo sabemos o iremos aprendiendo:

-------ayer es igual a (=) hoy que es igual a (=) mañana


El nuevo programa sin fechas abre las perspectivas para la historia que siempre fue. Donde para vivir no se requiere haber nacido, ni para fallecer, vivir. Al respecto tampoco es (ya) necesario cuestionar a los ¿hombres?, vegetando a los largo y ancho del mundo, sobre su espantosa pero brevísima impresión de des-vivir. La cosa es porque es. Esto, la Sra. ministro, no obstante su brevísima escolaridad, lo estableció como el (otro) fin de la historia.


Puesto en una gráfica para enseñanza de las generaciones degeneradas (sin grosería ni nacimiento).


Nos remite a


una línea del tiempo _______________


con cabeza y cola:


Cabeza________________cola


cuya cabeza se muerde la cola:

O


cuya cabeza no sólo se mordió la cola:

.


al tiempo siempre presente


el punto de la historia


sábado, septiembre 26, 2009

Estudio

La cámara fotográfica fue el regalo espontáneo de mi madre por el mérito particular de ser su hija -concepto de nacimiento- en ocasión del verano. El aparato una vez armado no funcionaba.

¡Qué raro! -y abracé a mi madre para darle las gracias.

Tendría una cámara que colgarme del cuello; pero así serán las cosas, la paseé muy poco, me bastaba con saberla entre mis pertenencias y decir de tanto en tanto: lástima de linda foto que no tomé, verán, olvidé mi aparato.

Lo cual sin faltar un punto era la verdad, y a nadie concernía el hecho de saber si presente habría sido capaz de capturar un solo haz por luminoso que fuera.

Luego un buen día empezó a retratar. Cualquiera con otra, una obediente por ejemplo, lo habría encuadrado dentro de la normalidad, mas no era ese el caso, mi cámara por efecto de estar descompuesta funcionaba.


An apple keeps

¿Qué sacar?

Mi departamento, un plano doméstico que entonces y merced quizás a la única opción horizonte del lente, descubrí como accidentado, con cúmulos multicolores de ropa a medio uso y ciertas camisas surgiendo del bonche por la manga en la posición emotiva y ridícula de pedir auxilio.


Keeps

¿Por qué no el exterior?

Porque los quisiera haber visto en mi lugar. El espacio estaba tan bien circunscrito, las paredes eran tan paredes que la puerta constituía una más. Un fondo así mostraba la peor identidad de las cosas, parecían fichadas sobre los muros blancos.


Away

En el espejo del baño. La libertad de una superficie pulida se halla en otra superficie pulida. Nunca lo habría sospechado, el lente se explayaba en el cuartucho de menos de un metro ante la posibilidad del reflejo.

Para explicar esa brusca apertura precisamente en el apéndice inmobiliario -el baño- de mi habitación, pasaron un par de cosas: (1) tuvimos que aterrizar allí mi cámara y yo; y (2) en, de ninguna manera sobre. Un en, especifico, como existir espacialmente entre placas.


The doctor

Cualquier imagen excluye por principio al fotógrafo, se le sabe implícito en el honroso papel de dedo que accionó la toma. Inmiscuirse, en cambio, -salir- revela a leguas al novato ya que el profesionalismo impone a sus adeptos… pues ni esa ni muchas consideraciones similares lograron amedrentarme, quería salir: yo, mi dedo y todo. Si la libertad era buena, también lo sería para mí, inclusive la muy peculiar de un lente en un espejo, y concluimos un pacto.


A day keeps away

El sujeto seríamos nosotros dos por la suma de nuestras mitades. El ojo de la cámara más el de media cabeza de fotógrafa visible en el reflejo. Naturaleza híbrida en apariencia. Lo esencial para una imagen.


An apple

La fui a buscar y la encaramé, porque faltaba color y creí que el lujurioso carmín de la manzana coronando el aparato, sería la solución. Pero faltaba luz y la penumbra se tragó la mejor parte de su lujuría. Sobre la instantánea salimos -¿cómo decir?- con la libertad de moscas pardas para ahogarse sobre un muro cromáticamente de leche.

viernes, julio 31, 2009

Bajo el zapato

Sereno, el alacrán camina sobre las baldosas a la merced de nuestra sombra. El jardinero afirma que su picadura de ninguna forma es dañina, sino algo así como indiferente:

- No hace nada.

Y el grupo de invitados, inspirados por un súbito espíritu científico a costa ajena:

- A ver pues, hombre, que lo pique...

Pero la hombría del trabajador no pasa ni pasará por las demostraciones gratuitas. Tiene suficiente con los percances cotidianos. Alega cualquier cosa:

-La cisterna.

Es cierto, en la casa de campo o se llena o no habrá agua, y se trepa con sus viejos huesos de cubierta bruñida.

Al alacrán mi tía no tendría inconveniente en aplastarlo, de hecho sería un gusto, avanza discretamente a la zaga del bicho:

- Hay multitud, negros y poco estresados, al contrario de los en cautiverio...

Y, en verdad, que no tienen por qué:

- Están en su casa.

Una expresión que mi padre, por ejemplo, nunca pronuncia, no lo vayan a tomar en serio.

- Aunque a veces se descuelgan.

Se asoman por la coladera al baño y luego no saben cómo salir. Días después se les halla tiesos, cuatro o cinco de golpe. El caparazón sin pulpa del bicho extinto saludando con sus armas inútiles, le recuerda a mi padre el ejército. Los alinea sobre el lavabo en formaciones según el contingente disponible.

- A ese baño no, acuérdate Lupe.

La sirvienta cree entender los misterios de la casa y aprueba con la cabeza.

Alrededor del asado, los invitados festejan un año más de vida. La vida en el metro cuadrado de sol que atraviesa a su pesar el alacrán noctívago rumbo a una maceta. Mi tía detrás, los mataría a todos.

- Están en su casa…

Aunque el cuarto bajo la cisterna empiece a gotear.

- Pasa de vez en cuando -sonríe mi madre mientras busca al jardinero.

La leve inundación culmina con una lluvia privada desde el techo. En la terraza, tan sólo se mudan un poco las mesas para evitar salpicaduras, la tapa de la cisterna crepita, el espectáculo resulta del tipo digestivo opina la asistencia, pero el jardinero no aparece y bromas aparte eso tiene facha de explotar.

- ¿Quién sube?

Mi padre no, mi madre claro que no, los invitados menos.

- Basta cerrar el agua -me instruyen y olvidan en cuanto mengua la tromba.

El asunto fue más fácil de lo que pensé, ahora coloco la cubierta de cemento sobre el grifo:

- Con cuidado.

Frase que repito en talismán y me aplasto la mano (bueno, un dedo) ignoro con cuántos kilos. Lo extraigo y puedo contorsionarme a gusto, porque nadie ve.

- ¡Hielo! Lupe.

- Las cervezas están tibias, ya no hay, le dije a su mamá.

- Agua entonces.

Me mira con cara de decirme: nos inundamos.

- ¿Mineral?

Bajo el zapato y con una sonrisa en los labios, mi tía aprovechó el movimiento de las mesas para triturar al alacrán.

- Brindemos.

Un buen chorro de agua para desinflamar el índice tumefacto. Metería la mano a la cuenca del lavabo excepto que lo vi: negro, tenía las tenazas afuera y la cola aún en el desagüe.

Respiro:

- Vaya, otro muerto.

Mas el muerto se movía. En definitiva, esa casa era el colmo:

- ¡Alacranes, papá!

Y mi padre, por fin:

- ¿vivos?…Ah, eso es diferente, un momento.

Y regresa con el palo de rescate de los bichos.

- ¿Cómo? ¿uno solo?


domingo, junio 21, 2009

Skeptic Romeo's Ballad


We'll meet

.........................inwhen no time

................................... .... runs

across..a love one day too short


and a kiss...

now half forgotten

and dirt

for it was to happen

in the past..not on the morrow

but for that blank gap day .

...and the kiss

[we'll in no time]

we never met

w.


don’t trust my ears

don’t trust my mouth

only my eyes -see


and they know when love happened

in the past.. not on the morrow

but for that.... day and ugly kiss

[we'll in no time]

both swallowed ..like a


........ .....would you and an I.

.

we never met


sábado, junio 06, 2009

DoLor de muelaS


¿Qué hay de similar entre un dolor de muelas y una cita?

¿Cuáles son los puntos en común entre una ventana iluminada y una pantalla?

Tres amigos se reúnen a hacer una película y al final apenas se hablan. ¿Es la película o la realidad?


La película: la imagen

Una chica espera ante el bar cerrado a su cita en un barrio muerto el domingo a medio día. Y en la espera taconea el pavimento con sus zapatos verde rana, preguntándose si existe una cara ni estúpida ni resignada que poner en esos casos.

En la acera de enfrente un espectacular anuncio de perfume parece burlarse de ella. La cita no llega, el tiempo transcurre indefinido en ese clima de otoño que se pudre. Lo más conveniente durante un plantón es no pensar, y lo intenta, aunque voltee al ruido apagado de cada paseante apagado. La humedad rezuma en el ambiente. ¿Habrá ya pasado el tiempo de tolerancia? Los 15 o 30 minutos. Probablemente. Entonces echa a andar; una paloma aletea a la altura del anuncio: perfume para palomas, perfume para mujeres “hágase atractiva al significativo costo de 50 euros”.

Durante un plantón lo más conveniente es no pensar. El sentimiento, en efecto, sigue un mecanismo de inventario de la ofensa inmerecida que pondría a chillar al cielo mismo, por lo demás proclive a la lluvia. Una primera gota se aplasta obesa y desapercibida, la chica se apresura, lo único que le faltaba, eso y un orín de perro. De pronto una planta baja se le ofrece a la vista, es casi una pantalla donde ella actúa ausente la peor parte:

Pues su cita está allí en los brazos de otra.

¿Existe una cara ni estúpida ni resignada que poner en esos casos?


La película: la voz

¿Qué de más banal que una visita al dentista? Y sin embargo cuando éste, en su bata blanca, observa la muela inequívocamente cariada y manipula por encima el utensilio, la paciente brinca fuera de su alcance. El médico considera que tiene un problema de mentalidad, vaya, no ha entendido que él es un amigo un poco caro a quien habría que visitar más seguido, y no in extremis para la única comprobación de la muerte de un diente:

- Uno más.

La paciente responde con una mueca, le duele todo incluyendo el bolsillo. En aquel momento no sabe a qué comparar su situación (¿corona o extracción?), hace cuentas y tiempo, mientras le punza la encía, pero el dentista con una impaciencia creciente:

- Se trata de una muela, no de un novio.

- Lo siento, duele igual.

La realidad tras la ventana de vidrio

Al cuarto mes de doce sábados y domingos de trabajo, los tres realizadores del cortometraje cenan y apenas charlan, la fatiga les descarapela visiblemente los ánimos, el film por fortuna está casi terminado.

La ventana abre en un último piso, entre los techos vecinos y sus características chimeneas de cerámica, tubulares. Al situarnos afuera, suspendidos como quien dijera sobre el vacío a la altura de una mansarda parisina, la prueba de realidad, la interacción con los habitantes en su interior, no es posible. Queremos creer difieren de la superficie bidimensional de vidrio que los encierra, pero jurarlo sería imprudente, puesto en palabras según lo hago al instante para información del amable lector, lo único que le permitirá confirmar la realidad de lo escrito es la existencia de la película, verla.

DoLor de muelaS

Y sus realizadores por orden de aparición:

Bibiana, cineasta e ingeniera, se roe el hígado y como desconfía de los doctores, actualmente se cura sola a base de puro arroz.

Nacho, guionista y profesor de español, desaparece la ensalada de su plato, a dieta también aunque por razones de estética auto estima.

Ana Xochitl, escritora y baby sitter, contabiliza dos muelas tronadas y con tal de no mascar o para terminar de picarse los dientes, se nutre de chocolate derretido.

La cena en su contenido es pues triste, se parece demasiado a esos dobles empleos: el de la manutención y el del arte, pero acaso ésta sea la peor manera de presentar a los realizadores y estoy dando una falsa idea; de ninguna forma los cortometrajes los llevan a cabo individuos con dietas especiales, fue una coincidencia.

miércoles, mayo 06, 2009

La verdadera enfermedad

¿La gripe?


No viene del cerdo aunque sí es muy puerca, cuenta con una componente humana y otra aviar.

En sus primeras manifestaciones puede prevalecer cualquiera de los componentes, pero es un hecho que fuera de su foco geográfico predomina escandalosamente la porción aviar.


Estamos en una pandemia cuando del 20 al 30% de la población mundial está infectada y muestra los correlativos cacareantes síntomas:


1 automedicación

2 sudor frío a la sola mención de la otra enfermedad, acompañado o no de una aceleración del pulso y de ataques de ansiedad. Durante un ataque, a los infectados si se les pide responder lo hacen sin ánimos y con una vocecilla en falsete (de que se medio orinan en los pantalones y están moribundos de miedo)

3 indexación de un grupo humano como el culpable, siempre diferente a aquel al que uno mismo pertenece. (Los pasaportes y nacionalidades siendo de una gran ayuda para el procedimiento puesto en marcha de discriminación del extranjero, sus productos, lengua, etc).


Todo esto correspondiendo a la única sintomatología susceptible de conformar también la enfermedad, y con una capacidad de transmisión independiente del contacto físico: el ser gallina de efectos incalculables.


Por lo que la OMS ha decidido decretar el nivel 5 de aviso a la pandemia.

Para información del público y Estados:

La escala va del 0 al 6 y marca el peligro ante la nada nueva enfermedad. Se determina muy objetivamente desde la falta de solidaridad (nivel 0) hacia las víctimas de otras, hasta las diferentes medidas restrictivas (nivel 1 a 6 del miedo) a su respecto.


Para remediar lo cual y ante la ausencia de otra fiebre fuera de la del pánico y enorme gusto por el espanto en la mayor parte del mundo, se recomienda a la población afectada los siguientes procedimientos profilácticos:

1 tomar té de tila

2 hacer ejercicio

3 dejar de ver películas de terror

3 lavarse las manos con agua y con jabón

4 no estornudarle al prójimo en la cara

4 y abstenerse, si posible, de escupirle también en los zapatos

5 usar pañuelos limpios cada que se suena uno la nariz

6 tirar la basura en su lugar


Lo cual además de evitar los gérmenes comunes y corrientes, y variopintos padecimientos tales como la histeria y obesidad, puede también ayudar a combatir la metamorfosis a gallina que a niveles pandémicos amenaza con deshumanizar al planeta en la actualidad.

viernes, abril 10, 2009

Educación para literaria

Cuando desempaqué “Ilusiones perdidas”, la pasta se veía curiosa con rajaduras que boqueaban. Había comprado el volumen en una librería de viejo en la esquina de Bucaramanga con Río, a la que me fui a estornudar durante mi último viaje. Y al sacarlo se deshojó. Salieron planeando unos papeles diáfanos y carcomidos, cual delicada piel de anciano, cayeron sobre mi ropa sucia entre los sostenes y las pantaletas.
Polizones, atrevidos.
Pensaría luego, mas entonces sólo me ocupé en recogerlos.

No se trataba de las páginas, eran diferentes. Las hojas para correo aéreo de hace años, translúcidas y de un azul sufrido o sea verde, con mensajes a máquina, cuyo misterioso contenido se resumía a intercambios brevísimos, como si los interlocutores tuvieran bien poco qué decir porque ya se habían dicho todo. Al leer la primera comprendí la razón.
________
Querido Marco Marciano -se leía,

Espero hayas recibido mi manuscrito y le interese a Brisonó. “En la calle” tiene el número de páginas que exigen así como la temática que suelen publicar, te lo envié hace 3 meses a la dirección en Buenos Aires...

_________
(Al leer esto, seguir se dio tan naturalmente que aun la puesta en orden cronológico de esa correspondencia -cuyos bordes superior e inferior habían sido recortados junto con las fechas-, fue un trabajo de micro rompecabezas en el que me apliqué y a los cinco minutos el diálogo estaba según se escribió.)

Estimado Rubempré,

Te confirmo que lo recibí, pero no me ha sido posible leerlo, lo haré la semana siguiente.
_________
(Me pareció que el Rubempré habrá marcado los días con palitos, pues:)

Querido Marco Marciano,

¿Quieres que te lo vuelva a mandar? como ya pasó otro mes y aún no tengo novedades, me imagino se perdió, para mí de verdad que no sería ningún problema (mecanografiar me encanta).
__________________________________________

Estimado Rubempré,

Para mí sí, y por favor no me hagas eso, ya lo tengo y con un ejemplar es más que suficiente.
P.s. Me disculpas, pero estoy ligadísimo y no me alcanza el tiempo.
_________________________________________

Querido Marco Marciano,

Ha pasado el año, ¿crees realmente poder leerlo?
________________________________________

Estimado Rubempré,

Está dentro de mis mejores propósitos de año nuevo.

lunes, febrero 16, 2009

Historia de Radio del Corazón

El amor al descubierto. Cuente su peor relación

Ustedes no nos ven, pero hoy nos acompaña la siguiente pareja de finalistas:

Ella guapa, él guapo, ambos profesionistas. Cualquiera diría que tienen todo para compartir y pasar juntos una vida, pero en realidad sólo comparten…

Desde otra parte de la sala, un coro empieza a gotear sus notas agudas, la letra burbujea indistinguible, de pronto se clarifica en un refrán:

... sólo comparten su odio.

Siéntense, por favor.

Dalila, dígame ¿cómo se conocieron?...Ah, no quiere. Bueno, Sansón, conteste usted.

Nos conocimos en un museo y prefiero hablar de cómo rompimos

Yo también.

Señores, un esfuerzo. Aquí tengo el resumen de su historia y quisiera hacer partícipe a nuestro auditorio de por lo menos ese pequeño fragmento del primer encuentro. Entiendan que está ávido de oírlo en la voz de los mismos antagonistas. Consideren también que esa delicia de catástrofe interpersonal puede ser de interés… es de interés… Piensen en el premio.

El premio es nuestro.

¡Aja! Iniciemos. Estaban frente al Guernica de Picasso. Sansón se sintió de inmediato atraído por Dalila, e inició el acercamiento con una frase multiusos y mucha ilustración:

- Hola ¿Le gusta?... es una escena de muerte con el blanco, color de la higiene, y el negro, el anti color de la sangre. … Mi nombre es Sansón.

Y ¿ella no dijo el suyo?

No, continúo mirando, ni siquiera cuando intenté llegarle por la fibra materna:

- Y esa madre con el bebé inerte en los brazos.

O por la humana:

- El hombre en pedacitos.

O por la de los símbolos:

La paz asesinada en la paloma…

- ¿Creí era un ganso? –respondió.

¿Se imagina? Claro que era un cuerpo de ganso o quizás de pato doméstico, y no de paloma, pero yo estaba al final de mi rollo y la interpelé hastiado:

- Pues ¿Qué mira con tanta atención? - y fue el instante del maldito contacto:

- El caballo –me sonrió- ¿No es una pena ese noble animal en medio de la matanza humana?

¿Se imagina?¡Alguien(¡una chica!) que sitúa a los caballos por encima de los hombres y símbolos!

Y ¿cuándo naciste tu que confundes la representación con lo representado? ¿Ayer?

¡Insensible!

Queridos, regresemos a ese primer encuentro. Dalila, dígame, qué pensó de ese joven artista que buscaba conocerla con intenciones muy poco artísticas frente a esa pintura culto.

Pensé: Imbécil, me está recitando el manual de visita…

Y usted, Sansón, de la situación en aquel momento.

Sabe, aunque me intrigaba la mujer Dalila, pensaba sobre todo que Picasso pudo haber sido más explícitamente pasional y utilizado, por ejemplo, el color rojo en su Guernica.

viernes, enero 23, 2009

Cuadratura del golfo

Reporte cuestionario para el comité legislativo de estudio sobre el oro negro

Preguntas:

¿Dónde empiezan las aguas territoriales?

¿Dónde las de uso económico exclusivo?

El Licenciado Don Pánfilo, abogado que compró su título y desde entonces se vende, acerca y aleja el reporte con la vista aparentemente cansada.

Respuestas:

Las aguas territoriales terminan a las 12 millas náuticas

Las de uso económico a las 200 millas o 12,2km del borde costero y aquí hace bizcos y se lo pasa a su secretario quien, nepotismo aparte, resulta ser su sobrino.

El sobrino considera que los números son de su incumbencia sólo cuando se trata del salario. Y se lo remite al pelagatos, feliz secretario segundo del diputado, y el reporte baja pian piano los escalones de la pirámide administrativa hasta llegar al lavatap.

El lavatap, hombre -ah, perdón- mujer esforzada, está de acuerdo en que las aguas entran en el dominio de sus quehaceres, de los suyos o del plomero. Lo guardó en la amplia bolsa delantera de su bata azul, y comienza a hojearlo en el descanso entre los retretes del tercer y cuarto piso. Absolutamente absorta en la luz a medias del edificio vacío, lee y al final saca una pluma de esas que nunca fallan. Anota un pensamiento en la lógica de sus funciones:

El golfo es un excusado

El diputado no quiere destaparlo.

Por la mañana, el reporte siguió otro camino y llegó a las manos del plomero, el otro especialista de aguas y ductos. El panzón en overol y con la mente más oxidada, tuvo que repetir como perico las frases antes de entender.

Respuestas:

Las aguas territoriales terminan a las 12 millas náuticas

Las de uso económico exclusivo nacional a las 200 millas o 12,2km del borde costero

Las trasnacionales entre las 12 millas y las 200 del borde costero.

Y hasta se sintió joven con el ejercicio de primaria. Pero el retroceso no paró allí, era un realista sin ningún sentido de la alquimia que prefería el oro negro en mano al ciento nadando, y creía duro y macizo en el valor del petróleo aunque fuera mierda en la mente de la lavatap o en el reporte para el diputado, por lo que al leer la conclusión:

Después de las consideraciones 3-21, 8-73, 13-13, correspondientes a las preguntas-respuestas una, dos y tres, se concluye que los nuevos yacimientos de petróleo se sitúan en las también nuevas aguas trasnacionales.

se acordó de su abuela.

domingo, enero 11, 2009

yo cuerpo

mi sueño hecho

un pozo extendido- a donde

cae el saludo


a la voz-- ¡aguas!


___________cuando llamas---- y ---- por qué


la tuya-- por-- su gravedad


uña palma dorso ------- yo cuerpo

noqueada


y despierto

qué albur


la piel en corteza de cítrico

los deseos exprimidos



miércoles, diciembre 24, 2008

24

Aequis nació en una fecha improbable, de las cuales el calendario ha de contar con seis, y aunque no vio la luz un 29 de marzo (el colmo), sí cumple años en la Nochebuena.


Naci-ó bajo un cielo sin sombra de cometa, ni reyes magos tomando un barco en algún puerto del Viejo Mundo para llegar al Nuevo, vía acaso la Cuba comunista donde les habrán confiscado los regalos, para quedarse luego mirando desde un peñasco el mar Caribe, haciendo cuentas por ver si a cambio de un camello los lleva el balsero y si con un caballo pagan a los pasadores continentales de frontera. Después, una vez en Caxilo, andarán a un costado de la autopista, turnándose: dos a pie y uno a lomo de bestia.

Lo mejor, claro, sería aprovechar el vestuario y ganarse un dinero. Y ya los veo, entre el humo de la fritura, en la plaza frente a la iglesia, con un letrero de ‘a tanto la foto’, aguantando a todo tipo de mocosos, acostumbrados a barbas falsas y jalándoles por ende los pelos para ver cuándo se desprenden. Mientras mi rey mago, la barba pelada, sonríe hasta la instantánea y piensa: ‘nos falta el equivalente a cien creaturas” y “que me duren las barbas”. Para las últimas ferias y como no les duraron, se las resarcen con la crin del caballo. Los viandantes retomaran el camino siempre menos galanes, las ampollas en los pies reventadas y el ropaje de damasco sucio de polvo y orines de chicos mal empañalados.

La tintorería será otro problema. Un rey con los ojos saltones, observa su capa carmesí a la que le han quitado sus hilos de oro. Mientras la propietaria y ladrona, le dice que es la misma que le entregó y que aunque no lo fuera el establecimiento no se hace responsable.

- Señora, es la misma pero le falta algo.

- La mugre, señor, se la lavamos.

Es una suerte el rey sea mago, y su magia le sirve para curarse el coraje.

miércoles, diciembre 10, 2008

La náusea

Acto de acida ficción realidad

Personaje 1: Bacterias búlgaros

Perfil interpretativo: inmigrantes ilegales en número indeterminado con residencia en un plato hondo, se trata de chonchos productores sin demandas o elección ni cerebro tampoco, pero con preferencias hacia una marca de leche de la que se alimentan y cierta ubicación en la cocina sobre su estantería de siempre. Bichos de costumbres, incapaces de soportar un cambio de plato y tolerando apenas una cuchara diferente u otro colador que los habituales para su mantenimiento.

Personaje 2: Yogur

Perfil: plasta, resultado del trabajo digestivo del personaje colectivo anterior que en su versión comercial se viste de botes plásticos con logos de transnacionales, y se adultera con glúcidos, azúcar, colorante artificial y harina o gelatina para darle un aspecto, pues gelatinoso; cuando se le agrega cáscara de fruta, se habla entonces de un yogur con ese perfume.

Personaje 3: Cortometraje

Perfil: personaje maniático de la imagen, muriéndose por decir a cada momento algo diferente sin palabras. Se adapta en el mejor de los casos a lo que retrata. Aquí, una bulimia nerviosa gracias a un atiborrarse por la intérprete de yogures, batidos de chocolate y chocolates en barras.

Personaje 4: Yo intérprete

Perfil: actriz amateur sin complejos, porque desde Rossellini, lo amateur no molesta, y co-creadora del personaje anterior. Soy también la orgullosa promotora del personaje 2, una idea mía, fruto de mi enorme afición al yogur y consumo (500 gramos por día). En cambio como persona jamás fui bulímica.

Personaje 5: Filmación

Perfil: personaje-instante de naturaleza cruel y reiterativa, con pretensiones totalizadoras que engloba al personaje 4 comiéndose interminablemente al personaje 2. A este evento caníbal con duración de segundos, es necesario rodarlo (con suerte) diez veces, hasta que una de las tomas convenza a la exigente directora.

Personaje 6: Asco

Perfil interpretativo: Aparece sin ser planeado, colandósele por las tripas al personaje 4 en el momento preciso en que engulle cantidad de personajes 2. Conforma un personaje de naturaleza imbécil, del tipo que quisiera uno quitarse de encima, y que al presentarse así, de improviso, complicó seriamente al personaje 5… pero, ¡qué digo!, casi lo arruina con secreciones de ficción aceda y de realidad vomitiva sobre el escenario.

martes, noviembre 25, 2008

Anti grito a la Munch/3

Entonces hizo irrupción una señora en el café. Había venido a chocar contra la puerta cerrada de vidrio, pero ayudada por la desesperación y su masa, forzó el seguro, y ahora en un escándalo de sillas que parecía no ver y había tirado, estaba en medio del local con sus cabellos deshilachados que recordaban un nido, y las medias rotas sobre sus tacones altos. Se fue directo hasta la mesa del anciano, y allí de pie y tambaleante, miraba bajo el nido teñido de sus pelos. La puerta vomitó también un perro, acaso podenco de la calle, y el tufo ambiente de la corrupción insoportable.


El viejo, que por estar desdentado no por eso estaba sordo, al tanto de las instrucciones recién escupidas por el televisor, prosiguió a ponerlas en práctica, no obstante su pulso añoso y los chillidos agudos de rata madura que emitía la señora, mientras el anciano la rociaba con el contenido de un buen medio frasco de vinagre. Yo cerré la puerta y dudé entre echar al otro intruso, al perro, o auxiliarlo. Mas consciente de que si intentaba echarlo me podría morder y de que, por el otro lado, en su calidad de podenco ayudaría a cazar ratones, lo salpiqué discretamente de vinagre.

La señora a cada gota, emitía un chillido agudo de rata madura y el viejo la rociaba con más ganas. Aunque quizás no era ella, sino un roedor de ese tipo que en efecto pegó un brinco desde su cabeza, y desgreñándola saltó a la mesa para irse corriendo hacia las cocinas con un mechón teñido de peluca blonda entre las orejas. Mientras yo recogía mi corazon de los pies y el anciano se azotaba en su silla, el perro inutil, callejero y hasta su canino copete de ratas, prefería sentarse para asegurar con sus ojos mansos:

Nací perro, jamas prometí nada, déjenme respirar.

lunes, noviembre 10, 2008

Disquisiciones sobre un corto

Con:

Aequis de guionista

Nacho de guionista

Y Bibi directora

Escena 1

En la habitación de Aequis -que no es el baño ni la cocina-, se discute sobre la atmósfera de una película en proyecto -la historia de una chica a la que salva de varios fracasos sentimentales, aparentemente, su prisa por llegar al siguiente.

La atmósfera en debate es la del plantón que le da una cita, en plena película, a la chica protagonista. ¿Debe acaso ser una tarde lluviosa según pugna la propietaria de la casa, retratando de esta manera lo deprimente del suceso? O ¿un día como cualquiera según propone Nacho, pues acaece con frecuencia? Y ¿qué hay alrededor?

Aequis:

- Llueve y una rata pasa corriendo a lo largo del edificio en el exterior. Necesitamos una rata.

Bibi:

- ¡Estás loca! Quién va a atrapar al bicho.


Nacho:

- Yo no, es contra mis principios…higiénicos, digo.

Aequis insiste, ese animal u otro:

- También puede ser un ratón y estar disecado. Lo atamos, para jalarlo luego por la cola.

Bibi:

- Y se verá así: ‘Después de una pausa, la protagonista bajo la lluvia mira hacia la cámara, mientras al fondo se arrastra un roedor indefinido en reversa.’

Nacho:

- Yo opino como Hitchcock: ni animales ni niños en las películas, son actores impredecibles.

Aequis:

- Qué les parece: ‘Tras mucho esperar, la protagonista camina sola por la calle, pues no halla ni una rata a su paso, hasta que se topa con una paloma arrollada’.

Bibi:

- ¡Uh! ¡Qué triste! Te das cuenta de lo que se comunicaría. La protagonista lo siente como una muerte…, no es para tanto. Y quizás recordando: ¿A quién no han plantado y recientemente?

Nacho:

- Sangriento.

Aequis se reconcentra y ve como si la tuviera enfrente a la paloma aplastada:

- No quedan más que las plumas limpias en círculo, la rueda se lleva el resto, y la víctima seguro no se dio cuenta. ¿Dónde ven lo triste?

Escena 2

En el comedor-sala-cocina-recamara-hall-biblioteca de Nacho, o sea estudio. Los mismos personajes han terminado el guion y discuten sobre la interpretación. La rata y paloma quedaron descartadas, bajo la lluvia del episodio anterior, habrá quizás un perro o gato muy vivo y coleando, lo decidirá producción. En ese momento, Nacho está por responder a una pregunta.

Bibi:

- ¿Qué pretendemos transmitir? La película, a final de cuentas, narra una situación, la de tres citas que resultan en un fiasco amoroso -situación que no es la nuestra por mucho que a veces se le parezca-, pero narrada sin sentimentalismo.

Aequis:

- Sí, por favor.

Nacho buscando con pinzas sus palabras:

- Lo importante en la actitud de la protagonista, es su esperanza viva a pesar de los fracasos.

Aquí la palabra ‘esperanza’ espacio ‘viva’, le suena desde su pronunciación a trillada, a horriblemente sentimentalista; por eso agrega:

- Esperanza visible en la alegría con la cual la protagonista se prepara para cada nuevo encuentro.

Y no tiene suerte porque ‘alegría’ y ‘esperanza’ -viva o muerta-, son vocablos como mandados a sacar del léxico cliché de cualquier novela rosa. Por fortuna, hay más problemas por resolver, el de los actores, por ejemplo. Ellos mismos, en principio. El hilo de la discusión vira entonces hacia ese punto.

Bibi:

- Yo no me pongo ‘en bolas’.

Expresión uruguaya o argentina para ‘en cueros’, en relación a un desnudo femenino que debe filmarse a media cinta.

Nacho:

- Yo podría hacerlo.

Pero un desnudo masculino, eso sí, no aparece en ninguna parte de la película.

Aequis:

- Conozco una modelo…Lo peor es no intentar.

Bibi:

- ¿Desnudarse? … con la pena, ya intenté…

Es verdad, ambos vieron el corto.

Aequis:

- Bien... bueno… pero, yo me refería a la interpretación del personaje. En la actitud de la protagonista, la esperanza apenas tiene cabida. La chica va a las citas porque lo peor es no intentar.

Y orgullosa de haber evacuado ‘esperanza’ de las citas amorosas -desechando así en bloque sentimiento y sentimentalismo para aterrizar de lleno en una filosofía de la acción eficiente-, Aequis sonríe antes de echar todo a perder.

Aequis con una voz donde explota el sentimiento:

- …además el dolor es un objeto muy obsceno que siempre es mejor callar y... y no habló de mí.

jueves, octubre 23, 2008

Anti grito a la Munch/2

"La impunidad-grunía el televisor.

Paré la oreja, cerré la boca, me estorbó el bocado, y lo arranqué cual diente malo con mi servilleta.

“Lo jamás visto: las ratas caen de los arboles, esos roedores resistentes que se alimentan de desechos y viven generalmente en las alcantarillas, buscaban, se dice, algo en las ramas…eso es andarse por las ramas…

Y por la puerta batiente continuaban llegando los retazos imbéciles de información.

"Las barren del piso los paseantes espantados…estamos en las afueras. Del epicentro de la catástrofe se sabe poco o nada …

En su mesa, el viejo comensal boquiabierto engulló de golpe el bocado, que la exposicion al olor a carroña le había ayudado a triturar. Estaba rejuvenecido, insensible o de otra época, mordió con las encías y harta decisión en su cuchara.

"…Se recomiendan los collares de hierbas de olor, de manzanas y con peladuras de cítricos... pensar sobre todo en algo alegre.

El microbio flotaba, volaba criminal tras las ventanas, e iba colándose en el interior por los respiraderos hasta mi taza y el café. Un aullido prolongado, los ojos asfixiados de un perro me ladraron a través del vidrio en la esquina cercana.

- Acá, ven -le hice con la mano.

A lado del salero de plástico, el azucarero con migas y un frasco largo con vinagre donde brilló un supuesto alivio.

"…De un especialista, nuestro especialista. No salga. Si está en la calle use paraguas, cuidado con la lluvia de ratas. A qué nadie se lo esperaba... se especula los animalejos buscaban oxígeno en las ramas…Pero usted no necesita tanto… Respire hondo... es una suerte... Ojo con las crisis de asco, porque deshidratan... Respire hondo. La ciudadanía puede…

El perro pegó un alarido.

"Otra vez de nuestro especialista…recomienda pañuelos con vinagre, vinagre, no olvide,"El Impotente” frente a la nariz… la marca para estos dias. Repito: de la I de la madre de esa marca que corta... el in- de la potencia

El comentarista visiblemente se enredaba.

"…para el impacto de quien ya no tiene...

Desde las cocinas, los meseros frente a la pantalla se carcajearon en sordina, con los hoyos de la nariz y los labios como aspirados para respirar lo menos.

lunes, septiembre 29, 2008

Anti grito a la Munch/1

Es una enfermedad, estoy segura, se infiltra en áreas consideradas de riesgo para extenderse si no se hace nada al respecto. La impunidad en mi patria ha alcanzado niveles tales que es una especie de microbio perceptible al respirar. Y con un olor, y qué olor.

La impunidad de un policía, por ejemplo, huele a morcilla y sobaco.

La de ciudadano común, a diarrea de borrego.

La de un político, a carroña embebida en perfume francés.


Hace días una de estas pestes estalló. Al principio no se sabía bien dónde, pero como el viento venía del norte, pronto no cupo lugar a dudas. Cuando esto sucede, todos, a saber los muchos millones de ciudadanos que somos, corremos a los televisores. Lo cual cumple con dos funciones: una, no salir; dos, informarse.


Pero esta vez fue horrendo. Morcilla, sobaco, perfume, carne pútrida mezclada e indiscernible, una invitación de buitre para kilómetros a la redonda. En aquel momento, yo desayunaba
en una cafetería del centro, con una lentitud de mal de muelas, mientras en otra mesa un anciano masticaba al mismo ritmo. El local estaba vacío. Ese viejo y yo constituíamos los restos del aflujo de la clientela matutina, y los meseros habían dado por finalizado el servicio. Mi mandíbula se empecinaba sobre un trozo de pan, la quijada del septuagenario movíase en paralelo. No nos íbamos porque no terminábamos de masticar. Los labios chupados del viejo se confundían periódicamente con el alimento, las encías los pellizcaban para regurgitarlos enseguida. Escandalizado. Yo mascaba o rumiaba y, en un instante más, me sentiría vaca. De repente, el desdentado puso una cara de niño de teta que se queda sin aire, permaneciendo con el bolo como un monumento en medio de la lengua, entonces me llegó el tufo.

Desde las cocinas rabió el televisor:

La impunidad de nuevo.

martes, septiembre 02, 2008

Sexy chick

Agosto es el mes flojo, un agujero en el calendario, la interrupción total de las actividades en el viejo mundo, el tiempo para el reposo anual de inclusive los caballos. Y entretanto, por 31 largos días, el citadino varado en la urbe pasea su alma y moral sobre el pavimento.

Día 25 de ese mes. La mía andaba más bien baja y me fui a un gimnasio. Hay clases, en verdad, curiosas y no sabía de lo que me perdía.

9, 15 body sculpt.
¿Alguien recuerda La Edad de Hielo II y al personaje que raptan unos congéneres durante su sueño? Permítanme les explico esta clase. El instructor es el personaje una vez que se despierta y descubre al centro de una asamblea. Cientos de réplicas suyas, pequeñas y dóciles, lo rodean, s
ólo espiando a ver qué hace para imitarlo. Igual que nosotros.
Da un paso a la derecha, y aquéllos otro tanto
A la izquierda,
ídem nosotros
Aplaude, aplauden
Se tira al suelo, se tiran al suelo
Se revuelca, se revuelcan
Tres brincos, y la tierra o sala cimbra
Levanta los brazos, levantan los brazos
con los codos plegados, y sus disc
ípulos aletean, no faltaba más, como bípedos desplumados.


10 horas, a la clase de sensual move, la anularon, retoma en septiembre.
Prometo venir a echarle un vistazo. Quizá revelen el secreto para ser mujer fatal con zapatos planos, o enseñen la mirada sexy sin el maquillaje, probadamente matador,
de las brumas del cigarro.


10,15 en bikini y listísima para el aqua slim.
La instructora que, desde la orilla, imparte en seco la mera teoría, no se ha beneficiado del curso y conforma una mole poco esbelta, que insiste para que me ponga
un flotador.

- Pero, si nado desde los 4…y el agua, vea, me llega a los hombros.

Nada la conmueve y heme allí con salvavidas, marinando en la parte baja de la alberca junto a otros 15 individuos.

El agua, sin embargo, tiene sus argucias. No obstante la mejor voluntad para repetir los ejercicios que nos conservarán magros y guapos, el líquido distorsiona cada movimiento. Procedemos en anguilas raquíticas de ondulaciones esmirriadas, a manazos contra el elemento y, con tan poco estilo, que un perro chapoteando resultaría más grácil, aunque sí muy entusiastas.

11 horas, salgo sintiéndome una sirena: tan fresca, hasta que llego al primer espejo.
En el reflejo veo mi cara, mas no son mis párpados y, en cualquier caso, esa imagen está a las antípodas de como me siento. Los ojos son "anfibios", con el doble de su volumen corresponden a los, en giro coloquial, llamados “de sapo”. Frente a un segundo espejo, confirmo: están hinchados.

La instructora me observa y con el mismo tono en que felicita:

- Una alergia.

domingo, agosto 17, 2008

¿Artículo 22(4) del Penal?



Desde España y Cataluña

del puño a la ficción
de nuestra corresponsal en vacaciones
y la letra con sangre entra

Represalias imaginarias
En una comuna, varias chicuelas miraron propinar una paliza por una compañera a otra. La niña o receptáculo de carne humana (y parece ser que también con sentimientos) sobre quien cayeron los golpes, se quedó ahí tumbada un rato, para irse luego llorando con los sentimientos que parece tiene a su casa.
A la pelea no la ensució ningún arma: fue a 2 manos limpias
de niña contra 2 (sin contar las 20 extra que inmovilizaron, pero sólo al inicio, a la víctima). Da fe del hecho un video tomado por una de las verdugo frustradas. Merced al cual, se pudo hacer partícipe después a toda la población que, muy orgullosa de la cohesión tribal, lo miró un sinúmero de veces antes de intervenir.
A los padres, temerosos de represalias imaginarias, se les tuvo que obligar a levantar cargos y reconocer lo que medio planeta ya veía en el video: otra niña apaleó a su hija.

Patadas
En el recinto no tan público del metro, un muchacho interpeló una adolescente a gritos. Después alegó que no era gritería, y que así habla. En cuanto a los golpes que siguieron, opina que la existencia de ella ahí, respirando el mismo aire que él (en ese espacio cerrado), lo agredía, y eso era lo que le deseaba comunicar. Por desgracia, la chica en cuestion traía audífonos y el muchacho con tan poca paciencia, creyó indispensable plantarle dos puntapiés en la cara sin mala intención, pues de haber querido lastimarla habría hecho lo que leyó hicieron otros compatriotas:

Lo que hicieron:
Joven caxilense atacada en la calle. Al parecer su figura rolliza y tez obscura fueron el detonante, cuando se tiene esa silueta: la calle y el aire libre de la calle se escasean. En efecto, sus agresores defienden la tesis estética y sostienen que a lo malogrado (mental o físico), siempre se le puede empeorar y que además resulta más fácil que mejorar las cosas. Por lo que poniendo manos a la obra y aprovechando la coyuntura (la soledad o indiferencia ciudadana frente a una extranjera), la emprendieron contra la joven. Dejándola tirada con la mandíbula desvencijada, sintiendo no tanto la sangre (que sobre su piel cobriza se disimula) sino lo punzante y, es cierto, que más fea (como cualquiera con el rostro partido).

Papeles sí, pero…
Un joven escritor duda en quejarse. Su pasaporte está en regla, viene de visita a un congreso, es periodista con un par de libros publicados y aunque la inmigración ilegal se le figura una situación novelesca, no está en su carácter. A la metrópoli viene, en consecuencia, sólo de visita. El problema se dio en la aduana, cuyos funcionarios, aparentemente para desagraviarse (el mundo es hecho de agravios), desarrollaron el sindrome del carcelario, deteniéndolo (como en una novela negra y machacona) sin razón, queriendo que confesara sus también negras intenciones, influidos por los thrillers, su tez o rasgos:

- Sois inmigrante
- No, de visita
-Pero, queréis permanecer
(culpable por intención)

Y así, en idéntico, 20 y 30 veces:
- Sois inmigrante
- No, de visita
- Pero, queréis permanecer

Al final lo liberaron, y duda en quejarse. Porque en el mundo de las letras es muy poco conocido y... pues esto le pasa hasta a los famosos.

Al Premio Seix Barral
Lo señalaron desde el desembarco para conducirlo al lugar del interrogatorio. Si le hubieran facilitado un teléfono, los aduaneros habrían podido enterarse de que lo que veían era cierto. A saber: que los papeles estaban en regla, el hotel pagado y que, en fin, era una persona realmente grata, no obstante sus sospechas. Pero bien adiestrados y viendo al enemigo por doquier (y también acaso para hacerse un poco la mano, y porque hasta a las labores de represion se toma el gusto), lo retuvieron por horas. Al respecto, debe alabarse su celo profesional y son rumores infundados los que piden se les aplique un test psicológico de normalidad, cuando el perfil necesario en los puestos fronterizos y comisarias es el de un dogo equilibrado, además del arte utilísimo de la humillación. Un arte, éste, invaluable. Ya que a quien por su dignidad se indigna, pasa de sospechoso a culpable por el delito (nada deleznable) de insulto a las autoridades. Aquí se verifica, por desgracia, el hecho tercermundista, primermundista y mundial: de que los únicos capacitados para hacerlo son las autoridades (…y el ¡cállate! y otras veleidades de dignidad: del rey para arriba).

¡Uniformes, por favor!
Un doctorante caxilense cometió el peor error de su vida al confundir a policías en civil con los secuestradores tan comunes en su patria. Y es que por los tiempos que corren ya no sabe uno a qué santo encomendarse, y su padre había jurado que no le secuestrarían a su hijo y enseñado para eso autodefensa. Pero lo que debió de haberle enseñado (hoy está claro), fue la abstinencia. Pues estando bebido el hijo y en descanso tras la universidad (los descansos son malos), lo asaltaron unos civiles que después supo eran policías. Mas al instante del asalto, el caxilense creyó estar en Caxilo (los métodos son similares), y gritó:
¡Secuestro: no! Encarando como un héroe idiota a sus agresores (el heroísmo es idiota) y logrando, por su pésima estrella, arrebatar una pistola (la autodefensa es pésima). Y hoy enfrenta cargos por agresión a autoridades. Pasamos por alto, las humillaciones y golpes en la comisaria.

Principio de reciprocidad
Y mientras unos cuantos españoles juegan boxeo (con ciudadanos del Nuevo Mundo como peras), el gobierno de Caxilo está en habladurías de concederles el voto a los residentes españoles. Probablemente, en premio al número mucho menor de aporreados nacionales en la península, en oposición, por ejemplo, a los ecuatorianos.

Principio de la disminución
Los ecuatorianos, por su parte, son ellos mismos los culpables de encabezar las estadísticas de este tipo de agresiones, al tener el único gobierno con un procedimiento sistemático de protesta y apoyo para sus conciudadanos. Al grado que alguno de los muchos embajadores in situ debiera de irles enseñando, la verdadera forma de disminuir esos crímenes, fácil y más sencilla no hay: ignorarlos.

martes, julio 29, 2008

Encuentros espontáneos

De haber sabido con tiempo, habría preparado un poco el reencuentro, en lugar de presentarme tal cual -como ese día con un ataque de misantropía por digerir, disgustada con el mundo- a una reunión de amigos.

- Aequis, te acuerdas de ***

- Sí, claro, qué susto. Eh... gusto, digo: gusto.

Habría, por ejemplo, también podido elegir otras ropas, algo en cualquier caso menos pastel y festivo que mi vestido de holanes, rosa durazno.

- Aunque, no siempre me visto así.

O considerando la inutilidad del justificarse, descartado de tajo los detalles fútiles y complementarios que me saltaron sobre la lengua:

- Hacia un rato, desde esa vez.

Mostrádome quizá un punto comprensiva, sin ningún improperio ni aun sincero:

- Te portaste como un cerdo.

Vaya, sido “gente”, observando a los demás con el interés básico de quien sigue a grandes rasgos la conversación-no obstante, su inquietud-, y se abstiene -en absoluto- de irrumpir con preguntas del tipo:

- ¿Quiénes dicen que rompieron?

Por prudencia, por no estar al tanto del sujeto de la charla para, cuando un haz de miradas lo señalan tan indiscutiblemente a uno como el tema, optar por una ignorancia muda, santa.

Pero si me venía en gana darme por aludida -segun me dio-, prever entonces pañuelos suficientes para mí y mi ex pareja, y una frase de salida menos teatral que:

- Un momento, debemos hablar... a solas.

Y puesto que de hablar se trataba, escoger mejor el barrio o la hora. Desconfiando de los vagos dueños de las calles:

- Esta es mi acera.

De los mariguanos:

- ¿Me prestan?

Y de esa noche completa en particular.

lunes, junio 23, 2008

confinar el cuerpo

Tracé un círculo para encerrar el día
y una línea para marcar la noche
con la huella de tu saliva
con el nombre de lo que no se mira

tracé un círculo y una línea
para confinar el cuerpo
bajo el cielo abierto
de tu boca como entre muros ciegos


Tracé un círculo con los pies quedos
para guía de los labios nuevos
para marcar el día, aprehender la noche
en el abrazo del juego más viejo

y una línea para guía
con la huella y el beso frescos
para marcar el cuerpo con lo que no se mira
en el ojo negro de mi sexo abierto

martes, junio 10, 2008

Colateral

Voy a ser tía y es un hecho que no estoy preparada. Hace un mes, empezaron por encargarme la organización del baby-shower, un anglicismo que según antes le expliqué a un amigo, es:
"La reunión previa al nacimiento, con la presencia exclusiva de la porción femenina entre las amistades y familia. Todas extasiándose a cual más más frente a la panza enorme de la futura madre."

Miento, eso es lo que debí de haber contestado, en realidad respondí sinceramente a mi costumbre:
- Bébi-chauer equivale a la expresión “Me cayo el chahuistle”.

Seguido por la definición simplificada de chahuistle como:
"Plaga
fulminante que invade los árboles con un polvo naranja de textura aterciopelada."
Y el recuerdo de una hoja retorcida con la colonia del parásito incrustada en la savia.

Luego me pregunté si no exageraba. Pero no exagero, un hijo se sitúa de por su sola berreante aparición en el primer plano. Y para los familiares se visualiza una tiranía del más débil, la tiranía del bebé. Ayer mi cuñado me mencionaba tras una buena cena, cuando ya me retiraba:
- Qué baby-sitter tan cariñosa vas a ser.
Mientras yo hacía bizcos.
-
¿Bébi? ¡sitér! ¿cariñosa? No, no creo.
Y a continuacion una sonrisa de mi parte, con los músculos
que casi me chirriaban en la cara:
- ...Yo me ocupo de literatura, háblenme para la escuela, le armo entonces al sobrino un programa genial de lecturas. Es una cuesti
ón de lengua, en español no hay bébis- con -sitér, y puesto que yo escribo en castellano no podría hacerle de una.
Para terminar:
- Gracias por la cena.


A la fiesta de la plaga o bebé que cae o llega, intenté en serio organizarla. Pedí consejos.
- Hay que dar regalitos, objetos hechos a mano con cualquier cosa.
Y una amiga me trajo dos ejemplares. Una botita rosa y un babero azul, ambos en papel:
- Son de papel sanitario, si tienes el don de las manualidades logras lo que quieras.
No lo tengo.


Al respecto me lamentaba con otro amigo, un encanto de hombre que teje él mismo sus prendas, tras haber declarado a las manualidades terapéuticas.
- Paciencia.
- Es una tiranía.
- Nada
más al principio, luego te acostumbras.

lunes, mayo 12, 2008

1

En total se embarcaron 101, quizá más, difícilmente menos. Partieron del puerto de Los Palos hacia Narragonia del Nuevo Mundo. Dicen los mal pensados y lenguas que salpican de lo puro venenosas que Narragonia, el lugar de destino, viene de la palabra alemana Narr o necio, insinuando que vamos a la Atlántida de los locos, en apariencia perdida desde la antigüedad en las aguas profundas del océano imbécil y que por alguna razón retomó sobre el mapa su ubicación y verdadero nombre para nuestro viaje.

Confieso que de no formar yo misma parte del pasaje, no tendría mayor inconveniente en aceptar esta teoría, hallándola para relamerse los bigotes sobre las bromas que dirigir tanto a los turistas como a los habitantes de la dicha isla. Pero habiendo, por el contrario, ya desembolsado el precio del boleto, preferí iniciar esta bitácora para que el relato de los hechos desmintiera por sí solo esos rumores de insanidad.

Como era una promoción –“el crucero más barato del mundo” decía la publicidad- apenas fue una sorpresa hallar a un par de amigos durante el embarque, Aramis y Panuncia. En cambio, lo único que me impidió gritar cuando me encontré -uno tras otro a casi tres decenas de conocidos- fue la constatación de la urgencia de vacaciones y la dificultad de convertir la escritura en dinero. Pues mi treintena de conocidos, amigos y yo, somos escritores que no vivimos de la pluma. No por falta de talento -según afirman, juran y consuelan quienes nos conocen- sino porque estamos empezando.

El resto de los viajeros lo constituye un amasijo entre pieles ardidas y lechosas de naciones de lenguas extranjeras, aglutinadas como en la ONU en torno al inglés y francés, que sospecho comparten también una misma profesión, pero ignoro cual, porque por un acuerdo tácito decidimos no hablarnos, habiendo aun en el comedor organizado las mesas en continentes con fronteras gastronómicas infranqueables a los miembros ajenos, gracias a quesos fermentados, pudines intragables o salsa picante.

El nombre de nuestra embarcación es la Medusa, una fragata robada probablemente a un museo con tres mástiles y ocho velas. La única manera de enfrentar la carestía de los carburantes, vía el recurso hasta hoy gratuito del viento, y de ofrecer los asequibles precios que nos engancharon, y merced a los cuales estamos aquí. El nombre desde el principio me causó inquietud, en más de un sitio había yo leído sobre eso, alguna escalofriante historia de naufragio:

- ¿Que no se hundió un barco, también fragata en las costas de Guinea? Interrogué a un viejo mozo de cubierta.

- Encalló, señorita, encalló.


En mi camarote, lo platiqué con Aramis, mi amigo:

- Los nombres son importantes, insistía yo, tratando de abrir un debate con la persona menos adecuada, porque cómo se le había ocurrido tomar ese anacrónico pseudónimo de mosquetero.

- Sí, pero ¿ya viste el mascaron?

Una, en verdad, imponente mujer de dos metros tallada en madera sobre la proa, cuyos senos erguidos abofeteaban los vientos.

- …Pues, con esa efigie me voy al fin del mundo.


Y zarpamos. Al día presente contabilizamos tres semanas de navegación, y la rutina se ha por fin establecido tras las primeras jornadas tan penosas con mares de vómitos, rostros plomizos y ojos a punto de escupirse, nauseabundos. Al respecto, sólo constato que aun el vomitar retoma la sonoridad familiar al lenguaje materno -una especie de tonalidad en el esófago y forma peculiar de regurgitar- en donde los anglosajones resultan francamente nasales, los galos guturales, y nosotros tirando a falsete durante el momento crítico en que se arremolina el aire en el interior, cuando el bocadillo carcomido de ácido sube y está por asomarse.

Además, el asco siendo contagioso, se organizaron concursos espontáneos del tal deporte sin ningún reparo por el lugar, sobre cubierta, en los camerinos, pasillos y hasta comedor. Y no era raro hallarse a gente en cuatro patas con cara de estar devolviendo el alma. Un alma que los de limpieza clasificarían en chícharos o berros a la salsa gástrica con niveles diversos de bilis.


En tiempos normales, la bilis no me define, a pesar de mi signo capricornio con predominio de Saturno y en consecuencia -se esperaría- melancólica. Una prueba más de la fuerza de voluntad, pues hace tiempo decidí ya no serlo. Sin embargo, el régimen alimenticio de esos días me adelgazó el pellejo, debilitó el organismo, hinchó el bazo con una gran cantidad de bilis negra que me subió en vapores a la cabeza y, no obstante, los vómitos reiterativos terminó por regresarme a la influencia de los astros, al capricornio, con un ataque inusitado de pereza. Estuve 48 horas tendida boca arriba al compás embriagante del barco, bebiendo agua para tener que vomitar, sucia y, por única actividad, el desquitarme con las moscas cuando las atacaba de pronto con el contenido irrefrenable de mi estómago. Llegando a disfrutar su agonía si le atinaba a una, ahogada paradójicamente en esa abundancia de alimento, en la bolsa plástica del bote repleto.

Durante este período a mis conocidos, por fortuna, no los vi. Nos encontramos en la cuarta noche, para la cena. Todos pálidos y con perfume o lociones como para provocar otra crisis, y aunque faltaban algunos todavía recluidos en sus camarotes, afín de conservar las buenas migas me abstuve en absoluto de visitarlos. Hay cosas que no perdonan, el amor propio es una de ellas. En cuanto a mí estoy segura habría odiado al que me viera esa mañana antes de la ducha.

El capitán que rotaba por los continentes lingüísticos de su pasaje -anglo, franco e hispanófonos- nos honró en esa ocasión con su presencia.

Hablaba de su fragata más y mejor que de su esposa, hijos o patria que para él tenían una semi existencia, porque su universo era la Medusa de donde aquéllos estaban ausentes. Afirmaba que el futuro de la navegación residía en los buques con vela y casco metálico. En Narragonia, nuestro objetivo, nunca había estado, pero iría al triangulo de las Bermudas o a la Luna, de hecho, excepto por las costas centro occidentales de África, viento en popa, a cualquier destino.
Entre dos platillos intercalé:

- Oí, la Medusa encalló en Guinea.

El hombre, no calló -estaba callado-, mas el efecto fue igual. Un silencio pesado, el cese general y súbito del cuchareo –nuestro menú de convalecientes era consomé, sopa y repollo- con el reproche en el ojo de mi considerada amiga Pandurcia. Mientras secamente me respondía el capitán:

- Así es, por eso jamás pasamos por allí, no nos vaya a atrapar el pasado.


Las ventajas de las velas es la independencia para su movimiento del carbón o petróleo, la desventaja el paro ante la falta de viento. En la segunda semana caímos en un anti-ciclon, las lonas colgaban suspensas en medio de los espejismos a pérdida de vista sobre la superficie mercurio parpadeante del Atlántico. Esa relativa inmovilidad nos pegó directamente en los nervios, no parecía sino que siempre habíamos navegado y algo iba a desquiciarse de nuevo. Aun Pardurcia, tan flemática sufrió saltos de humor y llegamos a disgustarnos por un verdadero cuento, un comentario demasiado sincero sobre su estilo:

- No necesitas ser tan dura.

A lo que yo respondí, descortés e implacable:

- Te digo lo que opino.


Con Aramis la comunicación sacó chispas:

- ¿Por qué no defendiste tu sitio?

- No tenía ganas.

- Debiste, era un come-pudín… eres un cobarde.

- Y tú, una loca.

Prosiguiendo la discusión sobre ese alto nivel argumental, para dejarnos de hablar hasta la llegada del barco mercantil de vapor, cuyo fracaso del motor cortó la calma y desidia a bordo de la Medusa.

lunes, abril 28, 2008

Bomba

En la calle, sobre la acera, apoyada al muro sucio de orines de perro, una valija. Los paquetes, y en particular las maletas sin dueño, desde hace dos décadas son susceptibles de explotar. En el aeropuerto habrá un par de años presencié como destruían una. La de este día, llamó para su atención un camión entero de bomberos sin sirena, que clausuró la calle con cinta plástica. Los mirones -y nunca es tarde para descubrirse esa vocación- nos aglutinamos tras la barrera un buen rato, el suficiente para haber presenciado, por lo menos, cinco explosiones. Pues los bomberos a pesar de la raíz compartida del nombre, bajan gatos de los árboles, socorren personas, y conocen, en breve, los misterios de los chorros de agua, arena y espuma para apagar el fuego; pero en cuanto a desactivar explosivos, su método opta visiblemente por iniciar la deflagración, quizá afín de mejor controlarla después.


Alrededor de la maleta: el vacío y un joven bombero aproximándose sin otro utensilio que una barra metálica con un gancho al borde. Mientras la vecindad observa de sus ventanas,
volcada fuera de restaurantes y panaderías, a la expectativa. Sobra decir que ese tubo metálico no tiene facha de profesional y que de estallar una bomba, el hermoso casco dorado de su desactivador no le serviría de nada, y que gente llega en sentido opuesto -pues Seguridad olvidó sellar la calle por el otro extremo-, y que los curiosos -acodados a 5, 10 y 15 metros como desde palcos en sus casas- están en condiciones de volar hechos añicos, al igual que nosotros a 20, estacionados sobre la acera, algunos con la taza de café en la mano, comentando:

- Miren que mueve la maleta

- de lejos

- de cerca

- con la mano

- la sopesa

-… ¡ah! sacude

- ¡ah! no explota.

- ¡qué pena!

- ¿eh?

- y la abre…

- y rompe y desguaza

… Y salta con los pies juntos adentro, afín de dejar bien claro que no hay –porque, en realidad, nunca hubo- peligro.

jueves, marzo 27, 2008

Nadie

Creo transmito inquietud y no hablo de los animales -de los caballos, por ejemplo, a quienes pongo nerviosos porque me impacienta no anden más rápido, y que apresuro a puro golpe de talón, por fortuna, sin acicates-, hablo de la gente, de mis alumnos y, en particular, de unas señoras que sufrieron ayer un ataque de histeria en plena clase. La maestra -yo- llevaba un rato planteándoles el problema de la existencia, -esas son las palabras textuales- y se entiende que les sorprendiera ese desplante de filosofía chambona en una lección de español básico. Pero el programa es el programa y yo debía demostrar que el ser algo o alguien, es diferente a no ser nada ni nadie, y tampoco es mi culpa si alguno se sintió reflejado y fue a pensar, por un segundo, la tristeza de que a lo mejor no era nadie.

La señora, mi alumna, se echó a reír irresistiblemente, y como la histeria -alegre o sollozante- se propaga, un minuto después tenía yo dos histéricas temblando hasta las lágrimas, pues había contagiado a su vecina.

Ser alguien, y en aquel instante una maestra de español con aparente dominio de sí, sonaba a algo muy difícil. Lo primero era atajar no me fueran a contagiar al resto, y contin escribiendo sobre el pizarrón los malhadados adjetivos de la negación: ningún, ninguna.

Entonces oí una risilla del otro lado del salón, otro más que se había descubierto ser un don nadie, volteé para contemplar la amplitud del desastre. La hilaridad brillaba en todos los ojos, pero contenible salvo por mi par de señoras, ahora ya rojas, al punto que temí fueran a virar su histeria a un llanto despavorido de la peor especie. Mas no, fijándose uno bien, se constataba era risa y lágrimas de risa.

Sabrán que la manera más eficaz de pasarse la sensación horrible de cero a la izquierda, es distraerse. Al respecto, el radio y la televisión son los medios más usuales, vaya cualquier cosa que arrebate al individuo no a su nulidad sino al pensamiento de que es nulo; en cambio, en una aula de clases esos económicos medios cura-don-nadies son menos evidentes. Lo bueno para mis alumnos fue que yo estaba allí, y ellos con tantas ganas de olvidar se distrajeron con casi nada, a saber, con su maestra que se limpiaba constantemente las palmas en su ropa, sobre todo al final cuando acabó blanca gis de tiza.

miércoles, marzo 05, 2008

Una fotografía

El recurso útil para los blogs en mal de inspiración, tiempo o ganas.
Del tipo:
¿Es usted un bloguista al que se le secó el cerebro a pesar de su estricta hora cotidiana frente a la pantalla? No se alarme: existe el copy paste. Sólo que, por aquello de los copy rights tan engorrosos en la actualidad, lo más seguro sigue siendo el copiarse a sí mismo, sacar del guardado, sacudiéndole las arañas a sus escritos anteriores; o mejor aun: intercalar una imagen fresquísima de usted, el autor, una linda foto a colores en donde no se ve se está a seco de ideas, alcohol o dinero. Una mía reciente, por ejemplo, vendría a continuación de maravilla.

(Aquí espacio reservado al encuadre, seguido de:)

Una foto retrato a colores de una muy pobre definición, en la que se distingue o adivina:
Un rostro ovaloide, dos ojos, una boca y también – es una suerte- una sola nariz. A Aequis -o a su retrato- efectivamente no le falta: ni mentón ni
orejas –un buen par-, eso sí quizá algunos dientes, pero el secreto queda entre nosotros y si son las muelas del juicio ¿quién lo conserva?

He dicho la foto es a colores, debí decir "a color": un ocre en toda su gama del casi negro al sil macilento. La piel es entonces ocre y la melena -¡qué sorpresa!- también, aunque de una tonalidad, esta vez muy obscura, apenas recortándose sobre el fondo -a tildar para no errarle de noche-, donde resaltan los mechones en desorden, de la cabeza en desorden...

(Aquí espacio reservado al encuadre)

¿Que mi retrato es un asco que no identifica a nadie, o bien que ya no sé ni la cara qué tengo? No los desmiento, pero para mí que la vaguedad proviene en gran parte de la foto.

viernes, febrero 22, 2008

Vergüenzas

Me lo volvió a hacer, otra vez, Roberto Bolaño: la búsqueda de un público a través de la portada. La primera fue con “La putas asesinas” y la imagen enganchadora de unas caderas femeninas en pantalones de cuero. Mas nada como en esta segunda ocasión con su “Amberes”. En donde acaso porque un nombre de ciudad resultaba bastante neutro, lo complementó con el recurso mercadotécnico, trillado pero seguro, del apoyo gráfico. Y si en las “Putas” el morbo estaba en el título, en este otro fue en la foto, una representación muy artística y visible de ramera, hetaira o meretriz, en blanco y negro.

Y sin embargo el contenido es literatura; con un problemilla, no obstante, para sus pobres lectores:
¿Con qué cara creen se le mira, en la v
ía pública, a esta su fiel lectora así enfrascada en un aparente ejemplar de dudosa literatura erótica?
Y,
cómo explicarle al pasante que aunque la portada mande otro mensaje: se equivoca; y que se trata, al contrario, de una obra de un autor en serio.


lunes, febrero 11, 2008

Español, lengua extranjera

Seguro, me vieron cara de examen. Hacia meses no les daba clases, y después de no verlos durante todo ese tiempo, llegaba a ponerles un examen. Me esperaban sentados –los alumnos son todos adultos, algunos con el cabello blanco. Empecé por fingir que la cosa era habitual y que las pruebas -el realizarlas ellos y dárselas yo-, no tenían nada para espantar aun cuando hubieran pasado 10, 20 o –digamos- 40 años desde que contestaron su último examen.

Tendrían una hora. Les expliqué en detalle las instrucciones -disfrutando casi el silencio de miedo-, enseguida me senté y saqué mi libro. Lo llevaba ex professo afín de parapetarme detrás, dizque leyendo, mientras aquéllos sudaban la gota gorda. Pero aquí me traicionó mi inexperiencia. En efecto, el volumen en cuestión era ridículamente pequeño: una editorial de bolsillo muy manuable y ligero que era una comodidad, mas que para el propósito de ocultar el rostro, de esconderme detrás, no servía. Porque con las mejores intenciones –solapas y hojas bien estiradas- abarcaba a lo sumo 7cm de altura por 12 de ancho, y tampoco lo iba a leer a la vertical. Así que lo guardé y no me quedo sino dar la cara y ver cómo las cabezas encanecidas sudaban la gota gorda de los nervios de reprobar.

miércoles, enero 30, 2008

Carta de una madre a su hija

Aequis,

Aunque siempre has sido necia, reexamina un poco lo que escribes. Y si planeas decir que tus dientes son horribles, con caries e infectados, y rematar (¡el colmo!) con el dato mentiroso de que nadie te querría besar:

Utiliza, hazme el favor, la tercera persona, no el yo.

Un él o ella indefinidos (e hijos de vecina cualquiera) pueden tener las muelas tan picadas como se les antoje y parecerse al monstruo con veneno, tu Catoblepas de la entrada anterior; pero en cuanto a ti:

Ve al dentista.

Tu madre que te adora

miércoles, enero 23, 2008

Catoblepas

Tengo unos dientes horribles. Pequeños y adelgazándose, transparentes, con bordes quebradizos. De una fragilidad propicia a las caries. Catoblepas. Precisamente ahora cuando querría. Y no porque ande yo besando a cualquiera -al contrario-, mas hoy que se me antojaba. Catoblepas.
Por culpa de dos caries: no puedo. Mejor quedarse en la duda y no preguntar:
Quién me querría lo suficiente. Catoblepas.
Los agujeros en el esmalte supuran, uno hasta la encía. La sangre se mezcla a la podredumbre.
Y mientras trago saliva, a m
í cada sorbo me sabe a veneno.
Mejor ni preguntar.


Catoblepas es un animal contra el cual Plinio fue injusto, atribuyéndole medio chícharo de cerebro para un cráneo inmenso. Caminaba como la escritura de izquierda a derecha, o en ideograma al revés; nunca en ambas direcciones. Científicos del 1700 afirmaron se trataba de un engendro del obelisco con el ñu africano. O sea, de un animal imaginario. Borges, dos siglos después, lo cataloga aún así.

Catoblepas tiene la apariencia de un búfalo pequeño. Flaubert sitúa su hábitat en lodazales, confundiéndolo -es clarísimo- con el hipopótamo. Pues nuestra bestia jamás habría sobrevivido en pantanos a causa de su cabeza: un verdadero plomo al extremo de un cuello incapaz, colgándole casi inerte hasta las pezuñas y suelo. De manera que con el hocico sumergido en el fango, seguro se habría ahogado. Vive, si vive, en un ambiente seco.


Y viene a cuento, porque el pobre tampoco podría besar. No sólo por no contar con labios -detalle harto indispensable. Sino porque carga como sus antecesores un veneno.
Las caries, me parece, producen también uno en los dientes.
El Catoblepas tiene ponzoña hasta para matar.
Y… pero: ¿yo?... con mis ganas de besar?

martes, enero 15, 2008

Boule de suif

¿Es el ministro de economía un cerdo? No, en fin, no sé. Los registros fotográficos demuestran que nació hombre, y ya mayor y con 155 kilos de gravedad obtuvo su doctorado. ¿Son los infantes susceptibles de transformación? O ¿los cerdos capaces de elaborar tesis? O ¿Se graduó antes y transformó después?


Los rasgos se pierden en la grasa, los mofletes escurren de las sienes al emplazamiento del cuello (no hay cuello); y la gordura, de los hombros a las ancas globalizantes (unas ancas que arramblan la tierra). Caxilo posee un ministro para la dirección de su hacienda que es una abundancia y una contradicción. La canasta básica: el maíz, pan, pasta, fríjol y arroz que mal llena los estómagos de la mayoría aumenta. Los de salarios disminuidos comerán menos, mientras la panza insultante y en traje del ministro holla el espacio.

Nadie dirá: apriétense los cinturones, el titular no se los apretará.


Pero, hay gordos memorables y el sebo no siempre ahoga las neuronas: Balzac estaba inmenso, aunque no tanto. El Nuevo Mundo logra, en definitiva, prodigios de obesidad.
Consideremos antes de juzgar las razones que arguye para el aumento, quizá un cuerpo como mar de adiposo hasta favorece el cerebro.
Tres elementos: petróleo (1), interpretación liberal de la inflación (2) y nuestra famosa canasta básica de la papa (3), que se come (3), que se hubiera comido (3), sin antojos. Papa, no jamón. Pasta, no carne. Tortilla y arroz, con suerte, arroz.


La inflación es, a la base, el aumento del circulante, del dinero, privilegio exclusivo del Estado que lo emite. En general para el pago de sus funcionarios, pero también se ha dado para la simple creación de empleos y no automáticamente con malos resultados. El escollo está en la especulación de los precios (la inflación (2) en sus efectos negativos). Por la mala fama muy merecida del comerciante. ¿Por qué, en efecto, no aprovechar la conyuntura y hacer un margen de ganancia duplicado? Y puesto que el funcionario se auto atribuye sueldos de lujo, ¿no brindarse uno mismo una plusvalía equivalente? Un aumento en previsión de las mercancías en estantería, previendo que el dinero valdrá menos.

Maniobra eficaz que vuelve realidad los pronósticos: el dinero valdrá menos. Aquí el ministro de los 150 kilos apuesta por el control, con el problema de siempre, sin embargo, una apuesta sin medidas para evitarlo. ¿Cómo se llevara a cabo ese control? Vacío, control retórico y ¡viva la inflación en sus efectos negativos!

No, nos apretemos el cinturón, el ministro de economía no se lo apretará. Los pantalones se les caerán a los con poco salario y a los hombres de la tierra: los que sólo la saben trabajar, y que se la coman.

Porque el aumento del precio del petróleo (1) afecta en general los costos sobre todo los agroalimentarios, la papa (3). Cierto, y aun sin el factor hidrocarburo no hay en el mundo un sector agrícola que se sostenga a sí mismo. En los países acaudalados, por neo liberales que sean, la supervivencia económica de los trabajadores rurales pasa por los subsidios. Pero no en Caxilo: más neo liberal que el neo liberalismo, ultra o hiper es la palabra.


¿El sebo asfixió las neuronas? Y los ojos imposibilitados tras los cachetes como glúteos del ministro son incapaces de percibir que aquellos mismos teóricos (2) que exigen el abandono del campo, no aplican en su patria, lo que con tanto ahínco promueven para las ajenas.
O bien, ¿son los entre 5 y 50 centímetros de grasa que lo separan desde su doctorado del exterior los que le clausuraron para siempre el contacto con la realidad?
Un forro aislante: la Escuela a la calca de Chicago.


Pero volvamos a los cinturones que no se aprietan.
Control de precios para los comerciantes, ¿cuáles serían las medidas? No las de entrevista, labios para afuera y salgo del paso: las reales. Y puesto que los subsidios son recomendables, no según la teoría (que, al final, a quién le importa), sino
según el mejor neo liberalismo aplicado de las mejores naciones capitalistas: ¿Quiénes serían los beneficiarios? ¿Cuáles las medidas contra el abuso? Pues la tendencia a excederse en sus demandas es tan universal como el hombre y se da en el ganadero, campesino y granjero del mejor capitalismo, el exitoso. ¡Medidas!


Apretarse el cinturón, una dieta para adelgazar la teoría, afín de tocar con una pestaña la realidad. Al individuo que comerá 10 tortillas en lugar de 15. Al hambre. Ministro de economía: A dieta, al hambre artificial. No vaya a ser que en el contexto de liberalismo salvaje y de sálvese quién pueda, lo confundan con un cerdo y se lo almuercen, por mera equivocación y sin lesa humanidad, o en nombre de aquella otra: la hambruna.

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